Rosa Tajada

ROSA TAJADA 1965. CAMPO

Rosa Tajada nace en 1965 en Navarra. Su madre es originaria de Albarracín, Teruel. De familia republicana, el abuelo materno de Rosa murió en las cárceles franquistas y su abuela sufrió humillaciones en su pueblo. La madre marcha a los 11 años a servir a Barcelona y a los 17 recala en Onda donde conoce a su padre que emigra desde Oset, Zaragoza. Durante un tiempo la pareja busca fortuna en Navarra, donde nace Rosa, pero vuelven a Onda. Estudia en un colegio público que aún obliga a las alumna a cantar el himno, saludar a la bandera y asistir a misa. En 1977 la tragedia se abate sobre la familia. Dos hermanos mueren en accidente y la madre se hunde en una profunda depresión. Rosa se ve obligada, con 11 años, a ejercer de cabeza de familia cuidando a la madre, al padre y a los dos hermanos. Recuerda con amargura las burlas de los nativos del pueblo, que les llaman “mursianos” y “forasters” por no hablar valenciano. Se pone a trabajar en lo que sale: una verdulería, un kiosco, limpiando casas… Se casa a los 18 años, es madre a los 21 y se divorcia a los 24. En la temporada de la naranja trabaja en el campo, donde un corredor elige cada día quien tendrá jornal y quien no. Como es pequeña y ágil la destinan a menudo como colmera, cogiendo la naranjas de las ramas mas altas.

En verano se gana la vida de camarera o en una empresa de limpieza, donde da las primeras muestras de su espíritu rebelde. En 1986, acaban despidiéndola por ir a votar en el referéndum sobre la permanencia en la OTAN. Isabel, una vecina, le habla de sus derechos y de la necesidad de sindicarse. Forman una colla solo de mujeres y se hacen respetar en el campo. En 1988 se afilia a las Comisiones Obreras, al Partido Comunista de España y participa activamente en la Huelga General del 14 de diciembre. Asume protagonismo en el sindicato y tiene un papel destacado en la gran huelga general del campo de collidores, manipuladores y envasadoras en noviembre de 1989, que supone un cambio drástico en las relaciones laborales del sector, llegando a poner en peligro su vida en dos ocasiones. Forma parte de la Comisión ejecutiva de la Unión Intercomarcal de les Comarques del Nord y del Consejo de CCOO PV. Dice que se hizo feminista de niña. Ella quería ver los dibujos animados de Heidi pero tenía que recoger y fregar los platos, mientras sus hermanos, que no les gustaba la serie, veían la tele. Es elegida Secretaria de la Mujer en el Congreso Intercomarcal de 1996 pero dimite por falta de apoyo y presupuesto.

BREVE PRESENTACIÓN DE SU HISTORIA DE VIDA

HISTORIA DE VIDA DE ROSA TAJADA

Rosa Tajada capítulo 1. Origen y aprendizaje
Rosa Tajada. Capítulo 2. Sindicalisme i Feminisme

EL SECTOR DE LOS CÍTRICOS EN EL PAÍS VALENCIÀ

La producción citrícola española ocupa un total de 260.000 hectáreas, repartidas en 120.000 explotaciones que emplean de forma regular a unos 100.000 trabajadores y con carácter temporal otros 120.000 dedicados a la recolección durante la campaña anual que se desarrolla de septiembre a mayo. Son los jornaleros-recolectores que en la Comunidad Valenciana, donde se concentra casi dos tercios de la producción, reciben el nombre tradicional de collidors. Hasta hace apenas veinte años, la contratación de collidors se realizaba diariamente a primeras horas de la mañana en las plazas de los principales pueblos naranjeros de las comarcas litorales valencianas en las que se concentra dichos cultivos, desde la Plana Baja de Castellón a la Marina Alicantina, basando por las centrales del Camp de Morvedre, l’Horta, la Ribera y la Safor. Los capataces o jefes de cuadrilla (caps de colla) eran los que cada día elegían a quienes iban a trabajar, a tanto alzado (destajo) y sin ningún tipo de contrato ni seguridad, en los campos que representaban. Una tradición agrarista de justicia informal valenciana llegó a idealizar este tipo de contractualismo oral que, si bien operaba en muchos casos como garantía de lo pactado (paraula d’homens), generaba también en otros situaciones injustas, de carácter tanto económico (pujas a la baja) como social (discriminaciones y represalias).

Hasta que en 1989 una gran huelga en el sector, que se prolongó desde el 30 de octubre al 10 de noviembre, y en la que participaron unas 140.000 personas, tanto collidors como mujeres que trabajaban en los almacenes de manipulado y envasado de naranjas, forzó a la patronal a aceptar la inclusión en el convenio colectivo (art. 14) del contrato formal de fijo-discontinuo para un período anual y continuado de 9 meses, con las prestaciones y cobertura correspondientes. El convenio autonómico, que habría de suponer en adelante un importante avance en la regulación de las relaciones laborales en el sector, se firmó finalmente el 5 de diciembre de 1989 entre la representación de los empresarios (grandes comerciantes y cooperativas citrícolas) y la de los trabajadores, formada por CCOO, UGT y el SU, un pequeño sindicato que poco después se integraría en CCOO. Más recientemente (abril de 2011), se ha alcanzado otra de las reivindicaciones históricas de los jornaleros del campo, la de su equiparación en derechos y prestaciones con el resto de los trabajadores, mediante la integración del Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social (REASS) en el Régimen General, con lo que ello supone de mejoras en materia de jubilaciones, subsidio de desempleo, acceso a programas de formación, etc., para más de ochocientos mil jornaleros en toda España, de ellos 67.284 en la Comunidad Valenciana, según datos oficiales de la Seguridad Social.

Beneyto, Pere (coord.) y otros: “Reivindicación del sindicalismo”. Fundación 1º de Mayo. Madrid, 2012.

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