Juana Collado Ortega

Nace en Valencia en 1955 en una familia trabajadora. Cursa estudios primarios en colegio de monjas y secretariado. Milita en la OPI. Sindicalista primero en la Construcción y mas tarde en Alimentación, donde llega a estar liberada para organizar, junto a otras compañeras, la Federación. Finalmente realiza estudios superiores y consigue un puesto de trabajo en la Universidad de Valencia y forma parte de la Ejecutiva de CCOO de Enseñanza. Ha trabajado por mejorar las condiciones de vida en sectores con gran cantidad de mujeres como alimentación y enseñanza.

Testimonio recogido y comentado por Pepa Mestre en 2004.

Juana nació en Valencia, aunque procede de una familia de inmigrantes. Sus padres eran de Andalucía y, como muchos españoles de aquella época, habían tenido emigrar a zonas más prósperas para poder trabajar y seguir adelante Con su familia, esto sucedía en el año 1955.

Nazco en Valencia de una familia de inmigrantes, mis padres son andaluces los dos, con lo cual eso ya marca un poquito de una familia trabajadora.

A su familia la recuerda como muy machista, aunque eso en la niñez no le afecta para nada, los problemas empiezan con la adolescencia.

Pues una familia muy machista, muy machista; y claro, eso me marca mucho. Mi niñez pues la recuerdo feliz, no la recuerdo conflictiva, mí niñez la encuentro normal y cuando empiezo a tener un poco más de problemas con mis relaciones familiares son con la adolescencia, como lo tiene todo el mundo, muy contestatario, que no quieres hacer una serie de normas que tus padres te están imponiendo y más cuando existen muchas diferencias, diferencias de género.

Este machismo se ve en el día a día y en todo. Eran tres hermanos, un chico y dos chicas, y el trato y la relación de los padres con el hermano es diferente al trato con ellas, las chicas, tanto la madre, como ella y su hermana debían obedecer y servir a su padre y a su hermano.

El hombre era el rey y las mujeres estábamos para servirlos. Pues desde que tenía que cepillarles el pantalón el domingo por la noche hasta que tenía que cepillarles los zapatos el domingo por la mañana; para que los chicos salieran guapos, mi hermano al completo y mí padre. Claro, yo cuando me vuelvo contestataria empiezan los problemas, yo ¿por qué tengo que cepillarle a mí hermano los zapatos?, o ¿porqué tengo que cepillarle el pantalón? Y ahí empiezan problemas y es cuando… Recordado ahora, antes no me daba cuenta, porque yo no entendía eso; sí que habían diferencias, pero yo no entendía lo del género, lo de las diferencias; sí que veía una desigualdad, ¿no? respecto al trato.

Para poder tener una convivencia razonable, poco a poco todos van cediendo hasta llegar a la edad de 21 años que decide independizarse, con lo que ello conlleva, “una mujer sola». Al independizarse, las relaciones con sus padres se deterioran hasta el punto de que estuvo incluso unos meses sin tener ninguna relación con ellos, pero poco a poco la situación fue cambiando. En cuanto a la implicación política de los padres, su padre era de tendencia socialista, pero su madre no soportaba la política. Su primer marido había sido fusilado durante la guerra civil y por tanto no quería ningún tipo de implicación política a su alrededor y menos de sus hijos.

En cuanto a la situación política en mi familia pues muy contradictoria. A mi madre, su primer marido lo habían fusilado en la guerra, con lo cual yo creo que fue un exceso de protección a tope cuando yo me metí en política. Pues claro, para nada consentía, bueno yo desde llevar la propaganda dentro del forro del bolso que yo me lo descosía y cosía todos los días, registrarte todos los días para salir de casa, lo mismo para entrar, una presión… Mi padre pasaba un poquito más, mi padre era más del PSOE y mi madre era muy proteccionista, para nada consentía que yo me metiera en política. No tuvo más remedio que aceptarlo, me fui de casa, me independicé y me independicé con todas las consecuencias, quiero decir, me independicé trabajando, me independicé absolutamente autosuficiente, lo cual era para mi muy importante. Yo no recurría a mis padres para nada, para mí era un orgullo como persona y mujer no tener que recurrir a ellos para nada y empezó mi militancia en Comisiones…

Sus estudios los realizó en un colegio de monjas, no porque sus padres fueran de creencias religiosas, sino porque querían lo mejor para sus hijos y en aquella época los colegios religiosos se consideraban los mejores. Estudió hasta los 14 años en el colegio.

...los mejores colegios eran los de los curas y los de las monjas; mis padres querían la mejor educación para sus hijos y los colegios públicos eran muy malos, muy malos. Entonces ellos…, de hecho fui a un colegio desastroso, no aprendí nada y cuando me metieron en el de las monjas me retrocedieron un curso, con lo cual los padres lo que querían era que los hijos aprendieran, con la contradicción: te llevan al mejor colegio, quieren que tengas una buena educación y a los 14 años te dicen: «Tú, como eres chica, te vas a casar y ya no vas a estudiar más». Yo… aquello supuso para mí… lo recuerdo como un día amargo de mi vida, cuando yo acabé mis 14 años, que era cuando te daban el certificado escolar.

Para ella tener estudios era algo muy importante y, como sus padres no le dejaron estudiar otra cosa que no fuera secretariado, decidió estudiar el bachiller por las noches. Empezó a trabajar con 17 años como secretaria de un periódico y seguía estudiando de noche. Al poco tiempo cambió de trabajo y pasó a una empresa de Construcción, también como secretaria, y empezó su implicación política y su descubrimiento del mundo real.

En una empresa de construcción, claro, yo empecé a descubrir cosas, que había otro mundo, que había un mundo donde la gente preconizaba la igualdad, que había cosas que, claro, a mí, me maravilló, me dejó deslumbrada; donde la gente luchaba por unos derechos, donde la gente había una igualdad. Pues claro, con 18 años, no te puedes imaginar, te quedas [pensando que] esto no es lo que yo he vivido, esto no es lo que me han contado ni las monjas, ni mis padres, y nada ¿no?, empiezas a descubrir cosas. De ahí me metí en política, me metí, en un partido, en un partido de izquierdas.

Su primera militancia política fue en la OPI.

Pues era la OPI, la Oposición de Izquierdas del Partido Comunista de España. ¿Por qué? Pues porque me tocó, el que estaba al lado era de allí… Sí, si, era militante, militante a tope, fue descubrirlo y decir: «Bueno, pues esta gente». Tampoco era… sí que es verdad que aquello que se hacía en aquellos entonces era que, cuando el partido te mandaba a distintos sectores, nos teníamos que distribuir en distintos frentes, digamos, cada uno estaba en un frente, eran las distintas células comunistas, cada uno estaba en un frente; y como yo era trabajadora, me metieron en el «frente obrero» que llamaban.

Recuerda su primera época laboral en la construcción como un momento de muchas movilizaciones.

…éramos un grupo de chicos y chicas, éramos 10 o 12 compañeros en una empresa de construcción, con lo cual había moviditas con las primeras huelgas de construcción, había muchas movidas. De hecho allí estábamos y teníamos una ciclostil y, aprovechando que yo estaba allí, allí se hacían los panfletos, nos quedábamos por la noche a hacer horas, horas entre comillas, para sacar los panfletos, y salían y por la mañana, se distribuían por las obras, los manifiestos o según el momento, lo que se recogiera en el momento, con sus indicaciones que se tenían que hacer en el momento.

La relación con sus compañeros de trabajo, tanto en esa época en la construcción, como con posterioridad, siempre ha sido buena. No ha sentido nunca discriminación por cuestiones de género. Las únicas discriminaciones que recuerda son las que ha habido siempre con los jefes.

Yo en el trabajo no sentía discriminación. No, en aquel trabajo no sentí discriminación. Realmente, si quieres que te explique, yo en ningún trabajo que he estado me he sentido discriminada por razón de sueldo, en ninguno. Había un buen ambiente de trabajo, quizás porque todos teníamos una buena predisposición, nadie se sentía superior… para nada. Sí que con relación a los jefes.

Por cuestiones políticas, pasó del mundo de la construcción al mundo de la alimentación, allí era necesaria mas gente.

Cambie por cuestiones políticas, porque me interesaba más estar en el sector de alimentación. A lo mejor estoy diciendo muchas burradas, pero es la realidad, es mi realidad; en aquel momento necesitábamos gente en alimentación y allí que nos fuimos. Me fui a alimentación y una cosa muy curiosa: fui a substituir a una persona por servicio militar, que entonces eran 18 meses, estaba en la Marina. Entonces entré y allí estaba Manolita [Ortega]… y, mira por donde, casi le montamos el sindicato de alimentación en la misma empresa, porque de allí salimos creo que cuatro o cinco mujeres. Es que, ¿sabes que pasa? que el sindicato de alimentación lo formamos casi todo mujeres, menos un hombre que nos lo pusieron de jefe, por cierto.

Una vez ya en alimentación y con una buena organización sindical, empieza su trabajo. Principalmente consistía en recoger las reivindicaciones y negociar los convenios.

…nuestra actividad fundamental se centró en la negociación de convenios y en crear plataformas que recogiesen las aspiraciones de la gente. Entonces íbamos a las fábricas, nos distribuíamos la faena, íbamos a las fábricas y recogíamos las reivindicaciones de la gente. Pues, desde ir a Sagunto hasta Castellón, o sea, nos hicimos un planning de trabajo e íbamos, en una recogíamos las reivindicaciones y en otra les decíamos a la gente cuáles eran las discriminaciones que nosotros veíamos.

Recibían mucho apoyo y participación por parte de la gente. Era un momento importante, había que romper con todas las situaciones precarias y los bajos salarios. El tema «género» existía, pero en aquel momento había cosas mucho más importantes que reivindicar.

…en aquella época para nosotros creo que era un primer paso conseguir la libertad, el segundo paso pues era ya como mujer, pero el primer paso es que, si no teníamos libertad para podernos expresar, no podíamos ejercer los otros derechos; entendíamos en esos momentos. Ya se empezaba a hablar de la mujer, ya empezábamos a tener reuniones como mujeres…

Mientras tanto, su vida personal también va cambiando. Inicia una relación de pareja con un compañero del sindicato, con el cual empieza a vivir y acaba casándose por lo civil, y tiene un hijo. La vida en pareja es dura de llevar con tanta implicación sindical.

Pues hay sus más y sus menos, es que ahí hemos tenido un poquito de todo. Yo creo que cuando la persona evoluciona a veces retrocedemos. ¿Qué pasa? [Pues que) yo tenía un compañero sindicalista. En su actividad laboral estaba en el sindicato y muy bien. Cuando deja el sindicato y se pone a trabajar pues la vida le cambia un poco, porque de ser sindicalista pasa a ser jefe de personal de una empresa, con lo cual las contradicciones personales fueron muchísimas, las de él por supuesto, porque no dudo que es una excelente persona, y las mías claro, porque mientras él defendía que la empresa hacía no sé qué, yo defendía que los trabajadores estaban en la boca del horno metiendo el plástico y que se quemaban las manos. Claro, ahí había un choque frontal.

Pero Juana tenía todavía una asignatura pendiente: realizar una carrera universitaria. Y eso la afectó también en su vida personal y en su relación de pareja.

…como mi objetivo era estudiar, yo era una asignatura pendiente que tenía, cuando aflojamos un poquito la actividad sindical y de partido yo dije: «Pues ya toca intentar pues esa asignatura que tenía pendiente». Pues estudiar, yo quería estudiar.

Finalmente se separó y fue cuando empezó los estudios universitarios, se matriculó en Relaciones Laborales. Ya casi al final de sus estudios conoció a otra persona e inició una nueva relación. Esa persona estaba también separada y aportó un hijo a la relación, con lo cual pasó a tener dos hijos. Siguiendo con su implicación sindical, nos cuenta que estuvo dos o tres años liberada en el sindicato, una experiencia muy positiva.

Pues una experiencia muy bonita, yo esa actividad la recuerdo con mucho cariño, porque hacíamos muchas cosas, no parábamos, era desde la formación hasta la propaganda… todo. Como éramos mujeres la mayoría…

Cambió de empresa entrando en una química. Allí su implicación sindical fue menor que cuando estaba en alimentación.

…sindicalmente no hice mucha labor porque no estaba muy propicio; sí que hice labor en el sentido de ayudar a mis compañeros de químicas a mover un poquito, pero tampoco digamos estaba tan implicada en el sindicato como para tener… Sí que se hacía el convenio, participabas en las asambleas, pero no más.

Nos comenta que, a pesar de tener menos implicación, seguía vinculada al sindicato. Nunca ha dejado de estar afiliada a CCOO, desde antes de ser sindicato. Dicha empresa química cerró y se quedó en el paro. Al poco tiempo consiguió un contrato de colaboración social en la Universidad de Valencia. Posteriormente, a los seis meses, la hicieron interina. Finalmente aprobó la oposición y allí sigue trabajando. Durante este periodo en la universidad ha seguido afiliada a Comisiones, participando en asambleas, pero no fue hasta hace dos o tres años que se volvió a implicar más.

…y a partir de ahí sigue la vida normal, afiliada a Comisiones, participando en las asambleas y la verdad es que ahí nunca tuve un gran protagonismo, en la universidad, hasta hace dos o tres años que me metí en la Ejecutiva de Comisiones, y en ello estoy.

En sus relaciones en pareja, sobre todo en la primera, le marcó siempre una contradicción entre sus ideales y su vida cotidiana.

… yo como mujer me he sentido oprimida yo misma, porque había muchas contradicciones entre nosotros mismos. Quiero decir: yo estaba por un lado, lo que hablaba antes, por la liberación de la mujer y, por otro lado, me quería dejar la comida hecha para que mi familia comiera y yo decía: ¿Por qué no puedo dejar que Juan, bueno, quien sea, me haga la comida? Pues eso ya va llegando y con el segundo compañero, que es separado y con un hijo, y el segundo hijo se vino a vivir con nosotros, con lo cual yo paso de tener un hijo a dos.

Volviendo a su vida sindical, nos cuenta que siempre ha existido en el sindicato cierta diferencia entre hombres y mujeres, aunque parece que poco a poco las cosas van cambiando.

…ahora tengo que decir que hará seis o siete años sí que noto yo que hay un cambio importante en la mentalidad de las gentes, pero antes ni hablar, antes el Partido decía: ¡Madre mía de mi vida! Paradójico totalmente, porque eran contradicciones. A lo mejor a ti sí que te respetaban como compañera, porque estabas luchando con ellos, pero a sus mujeres no, no las respetaban, no las consideraban para nada. Eso me llama muchísimo la atención.

Actualmente está en la Ejecutiva de Comisiones, valora positivamente el trabajo realizado, aunque reconoce que la gente cada vez está menos implicada.

…la gente se vuelve cómoda por una parte, la desmotivación, y también pienso que ha perjudicado el que haya tantos sindicatos. En la universidad hay cuatro sindicatos, con lo cual pues no hay unión sindical, cada uno defiende su plataforma y su trocito de pastel y no hay manera de que haya puntos de encuentro, hay muy pocos puntos de encuentro. Claro, la gente ve esa división sindical…

Hablando sobre el tema sindical, cree que hay una labor hoy en día muy importante que realizar en el campo de las mujeres, defender que una mujer es una persona y que tiene sus derechos.

Hay una lucha, de momento no se va a cerrar y yo creo que hay que hacer mucha labor de formación para las mujeres. Pero no para las mujeres, vamos a ver, no como liberación de la mujer para que no tenga que fregar en casa, que sí que es verdad que es una labor importante, sino como persona que tú tienes tus derechos, tu trabajo, el derecho a la educación y a todo como cualquier hombre. Es que eso yo creo que todavía estamos a años luz. Yo creo que somos muy pocas las mujeres que practicamos lo de la liberación de la mujer, muy pocas, muy pocas. Yo creo que eso se ha dejado y se tiene que hacer desde las escuelas, las mujeres por supuesto y los hombres, porque es una lucha común, tenemos que estar todos.

En ese campo hay mucho que hacer en todos los niveles.

…pero se hace más bien poco y hay mucho trabajo pendiente, tanto a nivel de formación, ya te digo hay que empezar desde las escuelas…

Como balance del tiempo vivido considera que le ha servicio de mucho, que le ha enriquecido como persona y volvería a pasar por el mismo camino, y a pesar de todo sigue totalmente activa.

…no te puedes quedar atrás, es imposible, esta sociedad no avanza. Yo creo que para nuestra sociedad hemos sido importantes, por lo menos nuestra generación, yo me considero una persona importante en este cambio y estoy orgullosa de eso, que no hemos ‘pasado’. exactamente. Hay una frase que me dijo una persona: «Yo no quería estar en el mundo para que hubiera de todo, que yo tenía que participar en ese mundo». Y es verdad. Yo he querido participar y del poquito de mi grano de arena yo me siendo orgullosa.

PEPA MESTRE (2004)

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