Carmen Hinarejos Martínez

Nace en 1954 en Bienservida, Albacete, y emigra con su familia a Valencia a los siete años. Su padre trabaja en la construcción y su madre de modista. Cursa estudios primarios en un colegio del obispado, pero a los 12 años debe abandonarlos para trabajar. Cuando es contratada en una fábrica textil, inicia, junto al centenar largo de compañeras, su camino de rebeldía y toma de conciencia. Primero son unas protestas espontáneas para lograr mejoras salariales, luego comienza un trabajo mas sistemático de organización sindical en CCOO y simultáneamente su implicación política en el MC. Es elegida enlace sindical y delegada de la agrupación textil. Desde 1974 organiza movilizaciones de empresa, por la negociación del convenio colectivo y en coordinación con otros sectores. Crea, junto a otras compañeras, el sindicato del Textil de l’Horta, pero al estar en el sector crítico y minoritario acaba «siendo apartada» de la dirección del sindicato.

Testimonio recogido y comentado por Pepa Mestre en 2004.

Carmen nació en Bienservida, provincia de Albacete, el cinco de septiembre de 1954, aunque a los siete u ocho años se trasladó con su familia a Valencia, ya que en aquella época, todavía años de posguerra, en una gran parte de España era difícil sobrevivir, sobre todo trabajando en el campo. Era la mediana de tres hermanos, el mayor era un chico y la pequeña otra chica. Recuerda que la decisión de venir concretamente a Valencia la tomaron sus padres porque ya había en esta ciudad gente de su pueblo. Además había posibilidades de trabajar en la construcción.

Yo nací en Bienservida, provincia de Albacete, el 5 de septiembre del 54. Nos vinimos a Valencia mi familia cuando tendría 7 u 8 años, porque en la Mancha, y en muchos sitios parecidos a la Mancha, no se tenía demasiada posibilidad de mantenerse con el campo. Y entonces vino la expansión, la expansión típica que se hizo en la construcción y de desarrollo de muchas empresas, sobre todo en lo que era el Mediterráneo. Entonces mucha gente que estaba dentro o que estaba en la Mancha emigramos, eso fue lo que pasó. Y nos vinimos aquí a Valencia porque ya había gente del pueblo.

Cuando llegaron a Valencia hacía poco tiempo que había pasado la riada del año 1957 y, en el barrio de San Marcelino, el arzobispado había construido unas fincas para la gente que se había quedado sin casa. También se fue instalando en las mismas gente que llegó de fuera, como su familia.

…en el barrio de San Marcelino se construyó o se empezó a hacer unas fincas por el arzobispado, para darlas a la gente que se había quedado sin casa. Las cuatro o cinco fincas que fueron las primeras de San Marcelino se dieron a la gente de aquí, y luego ese barrio se fue ampliando mucho con gente que vinimos de fuera, de la Mancha o de Andalucía…

Al llegar a Valencia su padre se puso a trabajar en la construcción y su madre de modista, en casa principalmente, aunque alguna vez también trabajaba fuera.

Hablando de la implicación política de sus padres, considera que los padres de esa generación no se pronunciaban en cuanto a la política, habían vivido una guerra siendo adolescentes y eso les marcó. Ella a su padre lo consideraba un «facha», una persona muy autoritaria, aunque tiene claro que eso era debido a la educación que había recibido.

mis padres yo creo que eran gente que había vivido la guerra, y la habían vivido siendo unos ‘nanos’, unos adolescentes, yo creo que habían vivido con muchos dolores, y les habían inculcado desde una manera de lo que es el fascismo de Franco, y entonces ellos… una, que los padres, si eran padres más de izquierdas, yo creo que no lo decían, que no hablaban porque era todo, estaba todo muy vetado y podían estar con bastante facilidad controlados para Ilevárselos, […] y entonces yo creo que los hijos lo que tenían era la visión fascista, que era lo que predominaba y daba Franco y la que se imponía en todos los sitios, en los pueblos, en las ciudades… Entonces yo la visión que tengo de mis padres, y más del padre que de la madre, que la madre al menos mi visión era la típica, la de casa, de hacer las cosas, ir a misa y hablar poco, o sea, los únicos que decían eran los hombres, los padres; entonces yo sí que tenía la idea de que mi padre era muy facha o muy… Ya no facha, porque no era facha, pero [una personal muy autoritaria, muy convencional dentro de lo que era el fascismo. Pero no porque lo fuera, sino porque era la educación que habían vivido y que habían asumido para poder vivir y poder estar más o menos en una sociedad…

El recuerdo de su madre es el de una mujer muy tradicional, que se movía, como todas las mujeres del momento, dentro de una pauta muy machista.

…eran mujeres muy dentro de una pauta muy machista, muy dentro a lo que se tenían que adecuar. No sé, yo recuerdo, por ejemplo, las mujeres, la mamá en casa, cocinando, limpiando, cuando venía, me acuerdo yo de matar al cerdo a final de año, toda la movida de hacer, trabajar, y los hombres, pues, mi padre junto con otros hombres después de currar se iban al bar. Igual curraban mucho, y estaban hasta donde estaban y venían cuando venían, y venían cansados y ‘bufats’ y bueno, para ellos era una manera de salir. Pero está claro que era una situación un poco rara…

Volviendo a su llegada a Valencia, como ya ha comentado, se instaló con su familia en el barrio de San Marcelino, donde el arzobispado, además de haber realizado las viviendas, había hecho también una iglesia y un colegio, donde cursó sus estudios primarios, con lo cual su educación estuvo muy ligada a la Iglesia.

…aquel colegio era un colegio que dependía del arzobispado, y tenía que todas las maestras y profesoras tenían una vinculación bastante importante con lo que era el arzobispado y con quien en aquel momento dirigía. Y esto lo digo porque en aquel momento, cuando entrábamos, teníamos que cantar el «Cara al Sol». Eso era una cosa increíble, cuando subíamos arriba a rezar, un día o dos a la semana. Por la tarde era el catecismo. El lunes te hacían una, hacían una pasada de quién había ido a misa, y a quien no había ido se le notaba. Entonces te castigaban, te pegaban en las manos…

Aunque ella solo realizó los estudios básicos de primaria en dicho colegio, en aquella época poder realizar estudios superiores era difícil y más para la gente emigrante y con pocos recursos económicos. Recuerda que algunas maestras fueron a hablar con sus padres para convencerlos de que la dejaran seguir estudiando, ya que era una niña con una gran capacidad para ello y le habría gustado, pero al llegar a los 12 años, que era cuando se entraba en el Instituto, dejó de estudiar y se puso a trabajar. Sus inicios en el mundo laboral fueron muy variados. Empezó en un horno despachando pan, allí no estuvo mucho tiempo. Luego pasó a una fábrica de cristal, donde se hacían lámparas, vasos, copas… Después trabajó en una pastelería. En todos estos sitios estuvo poco tiempo, hasta que llegó al mundo del textil. En el textil empezó a trabajar en la empresa Mara y allí empezaron también sus implicaciones en CCOO. Hasta este momento no tenía capacidad para una implicación política, era muy joven. Mara era una empresa en la cual trabajaban unas 125 mujeres. Solo había hombres en los puestos de encargado, corte y directivos. El resto eran chicas, mayoritariamente muy jóvenes, que cuando se casaban dejaban de trabajar. Su primera implicación en una reivindicación laboral fue en dicha empresa, debido a la reclamación de un plus de productividad que aparecía en las nóminas pero que en realidad nunca se pagaba. Eso era común en la mayoría de empresas del textil.

…y un día, no sé cómo, nos vamos al despacho, y ciento y pico mujeres en el despacho. Y el encargado, bueno, el jefe: «¿Qué quieren ustedes?» Y allí nadie hablaba, y nadie hablaba, y al final pues, bueno, hablé yo, porque almorzando allí habían dicho: «Ahora después iremos y pediremos que nos paguen los intereses y tal». Y todas: «Sí, sí, pues iremos». Y total, estábamos muy organizadas y yo como una más fui, como habíamos dicho, en el almuerzo. Allí fuimos y, como nadie hablaba, pues al final salí y fui yo quien se lo dije al jefe. Como nadie hablaba y aquel hombre decía «¡Venga!», y al final yo salí. No tenía ni idea pero salí, y después de allí se hizo la comisión, la primera comisión, que hice yo con Cristina [Piris]. Y a partir de allí es cuando yo comienzo a implicarme en lo que eran las movidas del textil, vamos, de la fábrica, de la fábrica del textil, y las que eran huelgas generales, más generalizadas.

Y así comenzó su implicación en CCOO, que le llevó a romper con cosas a las que había estado atada hasta ese momento. En su vida se iban también produciendo cambios.

…yo empecé como las chicas de mi generación a salir, y entonces encontré a un chico, y estuve con este chico unos cuatro o cinco años. Yo me impliqué con toda la movida esa de la empresa, y entonces estaba muy rompedora, muy de cambiar, muy de hacer lo que fuera que había que hacer. Comencé con el grupo de la fábrica, era gente como yo, muy de cambiar las cosas… …actitud de cambio en el trabajo, en casa más respeto, conseguir eso, no sé, una serie de cosas. Y entonces yo me impliqué, empecé a estar más metida en un grupo de Comisiones, y entonces cada vez [que] tenias que ir [lo hacías] sin decir dónde ibas, con lo cual al chico con el que estabas tampoco le decías tanto, porque si ibas de no decir para que no pudieran descubrir a nadie… Entonces esto provoca un mosqueo, un distanciamiento, y entonces yo con el chico que estaba acabé. Y nada, bien, todo se acaba con dificultad, Pero se acabó.

Todos estos cambios le llevaron a plantearse la independencia de casa, de los padres, y se fue a vivir con unas amigas. Y así fue creciendo su participación política. Mara era una de las empresas que más se movía, a pesar de la dificultad que implicaba en aquella época hacer reuniones, reivindicaciones… Era algo muy complicado, todo estaba muy vigilado y controlado, pero la necesidad de romper y cambiar les hacía moverse como fuera y donde fuera.

Mara fue una de las empresas que más se movía. […] En Mara éramos como cinco o seis que formábamos como un tipo de célula. Entonces esa célula, en todas estas células se hacían reuniones. En principio, había cosas que podíamos hacerlas en un sitio que no… allí en el comedor o no sé dónde. Pero vamos, si se iba a hablar de cosas más de fondo ya no se podía hablar en sitios públicos y se buscaba estar pues, en sitios yo qué sé, en sitios que no nos pudieran controlar mucho, en un bar o en una casa. Y entonces en Mara había la comisión obrera, que la comisión obrera estaba formada de manera muy diversa. Había gente que podía estar implicada de manera, en distintas cosas, con más conocimiento de lo que iba, o sea, más de partido. Y habíamos gente como más tontitas que nos acabábamos de entrar en lo que era Comisiones solo. Pero vamos, sí que había más movidas en Mara y en el textil, movidas por el convenio, por muchísimas cosas, hicimos muchas, muchísimas.

Por aquel entonces había una sensibilidad para pedir más cosas, mucha sensibilidad colectiva, se pedía un salario justo:

Vamos, lo que yo recuerdo que se reivindicaba más en aquel momento era el salario. Había un salario, lo que he dicho antes, el salario que firmabas y no te pagaban. Esa era una, un objetivo. Y luego mejorar el salario, porque la esclavitud de tanto trabajo y tan poco salario era una pasada.

En cuanto a las cuestiones de género, no recuerda que en aquel momento hubiera desigualdad. Al contrario, lo que se pedía era lo mismo para todos. Considera que en aquella época había reivindicaciones muy importantes, como salarios o libertad de expresión, que afectaban a todos los trabajadores, tanto hombres como mujeres. Y eso era lo importante del momento, conseguir más libertad y unos salarios dignos. Había mucha dificultad para implicarse y todos eran una piña, iban a por lo mismo y con los medios que pudieran.

En aquel momento no había desigualdad ninguna, porque lo que se estaba pidiendo era lo mismo, o sea todos los trabajadores, en aquella época todos los trabajadores, sea construcción, metal o textil, éramos trabajadores, gente muy oprimida, yo supongo que era una situación más… O era gente con más capacidad, más acostumbrada a trabajar. Había una situación de pedir cosas que son lo elemental, o sea, como es tener capacidad de hablar y de expresarse, que son lo que hicieron los sindicatos, que nosotros utilizamos el sindicato vertical para empezar, pero lo que está claro es que había una base muy fuerte, que había mucha gente que necesitaba expresarse. Lo que esta claro es que había mucha presión en las empresas, se trabajaba mucho y se pagaba muy poco, y que se martirizaba mucho a la rente. Entonces yo creo que en ese primer momento hubo capacidad para… En aquel momento, porque yo creo que eso fue una evolución.

Recordando y hablando de movilizaciones y huelgas del momento nos cuenta que pilla ella la huelga de la que tiene más recuerdos fue una del textil, metal y construcción en 1974. Aquella fue una época de una tensión muy fuerte.

Sería en el 74, una, una violencia fuertísima, la gente con una actitud fuerte de mantenerse, o sea, esa fue una experiencia chulísima. Y además yo creo que en general fue un paso de decir cómo los trabajadores somos capaces de hacer esto que es justo e, independientemente de que hubo presión, hubo detenidos, hubo gente que se la despidió, porque la hubo, pero creo que fue un paso de hacer algo con mucha intensidad y masivo. Y yo creo que eso a mí me gustó porque dio el paso como para saber que puedes hacerlo y no pasa nada; que puedes perder el trabajo, pero no pasa nada. Yo creo que había un miedo y por eso no se hacía, no se presionaba a los empresarios para nada. Y yo aquella huelga la valoro por eso, porque yo creo que en general dio confianza a la gente trabajadora de que no pasaba nada y se podía hacer.

También en Mara por esa época hubo una huelga de varios días. Todas estas movilizaciones la llevaron a una detención. Detuvieron a mucha gente de izquierdas, para intentar conseguir algún tipo de información. Recuerda también que las mujeres de CCOO tenían relación con todo tipo de asociaciones de mujeres, como mujeres de barrios, sobre todo a la hora de organizar algún acto o jornada, como el Día de la Mujer Trabajadora. Valorando su implicación en CCOO, su militancia política y demás, considera que fue una actitud para intentar llegar a una sociedad más libre.

Yo creo que mi actitud, y la de mucha gente, fue una actitud de intentar mantener lo que es, o de intentar llegar a lo que es una sociedad más abierta, más gente, mas libertad, una sociedad más igual, con la capacidad de potenciar a la gente que puede y sabe hacer una cosa determinada, no solamente al que tiene la pela…

Y se siente mal porque en su opinión no ha habido un reconocimiento por todo el trabajo realizado por un determinado numero de personas en un momento dado.

…pero vamos, que el hecho de que tú inviertas toda una capacidad para seguir adelante una lucha, una capacidad para estar en digamos el textil, y luego después, cuando ya esté todo hecho, se te aparte, y venga no sé quién y ocupar tu puesto… Eso es una vivencia que a mi me costó. Bueno, me da igual, con los años la tengo más que asumida, pero me ha costado mucho reconocer cómo se puede hacer, o sea, desde el punto de vista de una persona que piensa de verdad que hay que pelear por los cambios, que piensa que eso es lo positivo de hacer, y lo hace, luego, después me cuesta mucho asimilar, o llevar bien el tema de que, de pronto, cuando tú te has arriesgado, has visto cantidad de gente arriesgándose, con cantidad de horas, no dormíamos, trabajábamos cantidad de noches y nos levantábamos cantidad de noches, e ibas por las fábricas vigilando si te controlaban, para dar un papel, y yo mi casi super controlada por la poli, a qué hora llegaba y con quién me veía, y cantidad de cosas que has pasado y luego después, de pronto, habiendo invertido tanto, alguien que ha hecho un curso de no sé qué y que es hijo de no sé cuántos, llega, y ¿cómo es posible que algo que yo he potenciado y he luchado convencida?… Entonces no lo tienes claro, ni lo llevas bien el que eso pase. Pero la verdad es que en el capitalismo y en todos los países se suele dar.

Pero a pesar de todo su valoración personal, en general, de aquellos años, es buena. Fue un momento de grandes cambios, necesarios. Había que romper con todo, salir de aquella situación, que para nada era buena. Fueron muchos conflictos e implicaciones necesarias para lograr algo fundamental: una sociedad libre.

PEPA MESTRE (2004)

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